Sostenibilidad: Más que una moda, una prioridad  

Por: Oriana González Villarroel

La sostenibilidad ha sido uno de los temas prioritarios en la agenda global durante la última década; el cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible han protagonizado los grandes foros económicos y las políticas de muchos gobiernos. Sin embargo, de acuerdo con Forética en su más reciente informe sobre las tendencias ESG, la sostenibilidad está atravesando su primer invierno.  

Esto se debe a que las diferentes crisis que hemos debido enfrentar (la pandemia de COVID-19, la guerra comercial entre China y Estados Unidos, la guerra en Ucrania…) han tambaleado la estabilidad económica que había impulsado cuantiosas inversiones en transformaciones verdes y ha hecho mermar la efusividad con la que muchos colectivos defendían las políticas ambientalistas. 

El aumento de la inflación junto a la reducción de la capacidad adquisitiva de los ciudadanos pone a gobiernos y empresas a repensar sus estrategias de actuación, pero entre los dos, aquel actor que ha sobresalido como la institución con más confianza han sido las empresas. Si bien los gobiernos son fundamentales y es cada vez más necesario que los distintos actores actúen de manera colaborativa para abordar problemas públicos, son las empresas -y sus CEOs- quienes se llevan gran parte de la visibilidad, y la responsabilidad que eso conlleva. 

Según el reporte del 2023, los CEOs pueden encontrar en la sostenibilidad muchas de las soluciones para enfrentar los cinco desafíos que tiene por delante en medio del complejo contexto que vivimos: 

  1. Crear una visión a largo plazo que le permitan adaptarse a los riesgos geopolíticos y las cambiantes cadenas de valor.  
  1. Dicha visión debe acompañarse de un propósito y compromiso social que sea una palanca de transformación para el negocio, tanto en sus operaciones como en el equipo. 
  1. Estos replanteamientos deben traducirse en una mayor circularidad y eficiencia de recursos, que permitan aliviar la escasez de materias primas y mejorar los impactos ambientales de las compañías.  
  1. El resultado de los puntos anteriores es la creación de soluciones de consumo integrales a un consumidor que enfrenta elevados costos en el mercado.  
  1. Y, a mayor profundidad, un rediseño de las cadenas de suministro o la arquitectura de aprovisionamiento, que tenga como finalidad mejorar la seguridad del suministro, la resiliencia ante los shocks y los nuevos requisitos de debida diligencia.  
  1. Tales cambios se encuentran dentro de una estrategia de Impacto ESG, es decir, una manera de hacer, reportar y cumplir con los compromisos adquiridos ante los reguladores, los inversores y los clientes. 

La sostenibilidad, por tanto, pasa de ser un paradigma difuso a una estrategia madura e integrada que les permite a las empresas tomar de decisiones consientes y con perspectiva múltiple (económica, social y ambiental). Y, además, profundiza las oportunidades que tienen los emprendimientos locales para proteger la biodiversidad que se posiciona en el centro de los planes para un abordaje coordinado de la recuperación de la naturaleza. 

El sector financiero posee un rol clave en la financiación privada en naturaleza, impulsando mejores prácticas en sectores clave como la agricultura y las materias primas, desvinculando la producción de productos básicos y la deforestación, y reduciendo en gran medida la pérdida de biodiversidad. He aquí un ejemplo crucial en cómo los gobiernos, las empresas, las instituciones financieras y la sociedad civil deben actuar de manera colaborativa para lograr con éxito el Net-Zero. 

No obstante, las grandes ambiciones no pueden cegarnos de una realidad: Lograr los macrobjetivos ambientales requiere superar brechas de transición en las cadenas de suministro e incluso en las políticas nacionales y regionales que, en una gran cantidad de casos, supera la capacidad de pequeñas y medianas empresas. Por ejemplo, en Europa iniciará la implantación del impuesto fronterizo al carbono, “que grabará la importación a territorio comunitario de productos intensivos en carbono, equiparando el coste de sus emisiones de CO2 a los precios del carbono europeo, debiendo pagar en frontera el diferencial de precio” (p. 20 del informe).  

De esta manera, gestionar la cadena de proveedores bajo criterios ESG se convertirá en una prioridad empresarial a fin de evitar crisis reputacionales, costes de reparación, sanciones y riesgos de litigación. La adaptación a las nuevas regulaciones y exigencias por parte de la sociedad civil añadirá responsabilidades a los departamentos de sostenibilidad y llevará a que solo aquellos modelos ESG auténticos y transversales, alineados con propósito y conectados a la estrategia, sobrevivan en el mercado. 

Referencias: 

Forética (2023). Tendencias ESG 2023: Claves para la agenda empresarial de sostenibilidad. 

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